Os presentamos a las defensoras acogidas por Galicia Abriga 2025

Ana Donis es una asesora jurídica guatemalteca, feminista, que acompaña niñas, adolescentes y mujeres sobrevivientes de violencia sexual en su camino a reconocerse como víctimas y sujetas de derecho, con el objetivo último de que puedan retomar su proyecto de vida. 

Lo hace de la mano de Mujeres Transformando el Mundo, una organización pionera en la aplicación del litigio estratégico con enfoque de género y en la promoción de iniciativas de ley y políticas públicas que contribuyan a erradicar la violencia en contra de las mujeres en Guatemala.

Milagro Alvarado es una mujer feminista defensora de derechos humanos en El Salvador. Licenciada en Trabajo Social y con una maestría en Desarrollo Local Sostenible, lleva décadas trabajando en defensa de los derechos de las mujeres, de la niñez y de las juventudes y de bienes comunes como el territorio o el agua. 

Forma parte de La Colectiva Feminista para el Desarrollo Local desde su fundación y, junto a sus compañeras, ha sufrido las consecuencias de posicionarse “en defensa de la vida de las mujeres”, frente a un sistema patriarcal que no solo está en la cultura comunitaria, sino también institucional. Ha sufrido un desplazamiento forzado, dentro de su propio país, y subraya la necesidad de destacar la labor de las defensoras de derechos.

Juventina López es una mujer indígena guatemalteca. Agricultora, madre y guía espiritual maya Mam. Es una líder que lucha por la recuperación de la tierra y la mejora de las condiciones de vida de las comunidades rurales de la costa sur de Guatemala a través de Asiaprodi, la organización que coordina.

Asiaprodi trabaja con Arquitectura sin Fronteras para mejorar la educación, la salud, el acceso al agua y a la vivienda de las comunidades indígenas del sur de Guatemala.  “Aunque todavía hay gente que vive lo que yo viví”, reconoce Juventina, “gracias a la organización de la sociedad civil y al apoyo de la cooperación gallega, las comunidades rurales guatemaltecas viven mejor hoy en día”.

Y os recordamos a las defensoras acogidas por Galicia Abriga 2024

Carolina Amaya es una periodista, ecofeminista y defensora de derechos humanos salvadoreña acogida por la sociedad gallega dentro del proyecto Galicia Abriga. En la actualidad, está siendo perseguida judicialmente por la publicación de un reportaje sobre la emergencia ambiental provocada por la construcción de viviendas de lujo en el lago Coatepeque. La Asociación de Periodistas de El Salvador (APES) ha advertido que esta persecución judicial “busca censurar y/o restringir el ejercicio periodístico” y explica que las agresiones a la prensa han aumentado en El Salvador un 66% en 2023 y que el tipo de agresión más recurrente es la estigmatización del trabajo periodístico. En este sentido, observan que aumentar la atención de la comunidad internacional sobre esta situación puede ser un importante apoyo en su lucha por la libertad de expresión en el país centroamericano.

Gabriela Villarroel es una periodista salvadoreña, defensora de derechos humanos y, muy especialmente, de la libertad de expresión, de la lucha feminista y de los derechos LGBT. Ha sido atacada por su trabajo, especialmente, cuando se encontraba cubriendo algunos de los hechos emblemáticos protagonizados por el gobierno salvadoreño. Las principales modalidades de agresión que viven las defensoras y defensores de Derechos Humanos en El Salvador son a su integridad física y violencia digital, tal como lo indica el Informe de agresiones contra personas defensoras y periodistas, realizado en el 2023 por la Mesa por el Derecho a Defender Derechos. El informe muestra que la recurrencia de agresiones se da principalmente en “contra la defensa de la libertad de expresión y prensa”, en un 79.67% de los casos.

Juana Ferrer Negrita es una activista feminista y ecologista dominicana que lucha cada día, desde hace más de 30 años, por el reconocimiento de los derechos de las mujeres rurales, en particular las que practican la agricultura. Forma parte de la Vía Campesina y ese esfuerzo de unir luchas en América Latina y construir a partir de la colectividad es algo de lo que se siente orgullosa. Gracias al trabajo de la Confederación Nacional de Mujeres del Campo (Conamuca), que cofundó y dirige, en República Dominicana las mujeres tienen derecho a la propiedad de la tierra y acceden a una mayor formación en agroecología, comercialización y participación social y política.